La medida judicial, enmarcada en el avance hacia el juicio oral, tuvo como objetivo reconstruir en el terreno la mecánica del siniestro ocurrido el 27 de agosto de 2020. En el lugar trabajaron autoridades judiciales, peritos y personal interviniente en la causa, quienes analizaron distancias, trayectorias y posibles maniobras del vehículo.
Durante la inspección, se revisó el punto exacto donde el conductor de una camioneta Volkswagen Amarok perdió el control, subió a la vereda e impactó contra un cartel vial. Ese elemento fue determinante en el hecho, ya que terminó golpeando a la víctima, que se encontraba haciendo fila frente a una farmacia.
La reconstrucción busca reforzar las pruebas ya incorporadas al expediente, que incluyen pericias accidentológicas, informes técnicos y testimonios. Según la investigación, el conductor presentaba al momento del hecho un nivel de alcohol en sangre de 1,077 gramos por litro, muy por encima de lo permitido.
El impacto le provocó a Castro un traumatismo de cráneo severo que derivó en su fallecimiento, de acuerdo a lo establecido por la autopsia.
La causa ya fue elevada a juicio por el Ministerio Público Fiscal, que imputó al conductor por homicidio culposo agravado, figura que contempla penas más severas cuando hay conducción imprudente y presencia de alcohol.
La inspección ocular aparece ahora como una instancia clave para consolidar la reconstrucción del hecho antes del debate oral. Será la Cámara Penal la encargada de juzgar el caso y determinar responsabilidades.







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