El homenaje recuerda a San Patricio, considerado el patrono de Irlanda. Según la tradición, fue quien llevó el cristianismo a la isla y utilizó el trébol como símbolo para explicar la religión.
Con los años, la celebración trascendió lo religioso y hoy es una fiesta cultural donde predominan el color verde, la música y los encuentros sociales.
En ciudades de todo el mundo, los bares y espacios públicos se llenan de personas vestidas de verde que brindan y disfrutan de la jornada.