Ese recital no fue uno más. Fue el comienzo de una relación única entre la banda y el público local. Durante los siguientes 8 años, los Ramones volvieron una y otra vez, sumando más de 20 presentaciones en distintos puntos del país, siempre con shows intensos, pogo asegurado y una conexión especial con sus fans.
Para muchos jóvenes de esa época, ver a los Ramones en vivo fue descubrir que la música también podía ser rebeldía, libertad y actitud. Hoy, su legado sigue vivo en bandas, remeras, playlists y en cada grito de “Hey Ho, Let’s Go!” que todavía se escucha en recitales y calles.