En Argentina, la costumbre más conocida es que, durante la noche del 5 de enero, los chicos dejan sus zapatitos junto al arbolito, y también agua y pasto para los camellos. Según la tradición, los Reyes pasan durante la madrugada y dejan regalos o alguna sorpresa. Aunque el mundo cambie, esta costumbre se mantiene como un símbolo de ilusión, unión familiar y ternura.
Hoy, muchas familias aprovechan la fecha para compartir meriendas, jugar, reencontrarse o simplemente regalar un detalle con amor. Y para los jóvenes, también es una oportunidad para mirar hacia atrás y recordar esa etapa en la que todo parecía posible y la magia estaba en las pequeñas cosas.