La referente de la protectora, Sara Ayala, expresó su profunda preocupación por lo sucedido y apuntó no solo contra quien cometió el acto, sino también contra quienes vieron la situación y no hicieron nada.
“El perrito fue chayado a propósito, le tiraron harina mezclada con vino y quisieron hacerlo tragar alcohol. Eso es maltrato, es violencia y deja un trauma en el animal”, explicó Ayala.
Uno de los puntos más graves del caso es que no aparecieron testigos dispuestos a declarar, a pesar de que hubo personas que registraron el hecho en fotos y videos. Según contó Ayala, nadie se presentó ante la policía ni se comunicó de forma privada para aportar datos concretos.
“Hay muchos comentarios en redes, pero nadie dice ‘yo vi’ o ‘yo quiero ser testigo’. El que ve y no denuncia, también es cómplice”, remarcó.
Desde la protectora aclararon que existe un nombre señalado, pero que no puede confirmarse sin pruebas ni testimonios, por lo que continúan pidiendo a la comunidad que se anime a aportar información de manera privada.
Ayala también señaló la responsabilidad de la familia del animal: “Queremos saber dónde está hoy ese perrito. Si estaba en la calle durante un topamiento, el dueño también tiene responsabilidad. No es una época para dejarlos sueltos”.
Además, recordó que la policía podría haber actuado de oficio, ya que existen leyes provinciales que lo permiten en casos de maltrato animal.
Desde San Roque insistieron en que las denuncias deben hacerse en la policía, y no solo a través de redes sociales o mensajes a la protectora.
“Llamar a una protectora no alcanza. Hay leyes y hay que denunciar, aunque muchas veces parezca que no pasa nada. Si dejamos de denunciar, todo sigue igual”, afirmó Ayala.
La asociación también recordó otros casos sin justicia, como el de Lola, la perrita asesinada, y el de la Negrita, ocurrido en Guanchín, donde las denuncias fueron realizadas pero los expedientes siguen sin resolverse.
Actualmente, el refugio San Roque alberga más de 200 animales, entre ellos muchos cachorros. Por eso, remarcan que el refugio no puede ser un depósito, y llaman a la comunidad a comprometerse con hogares de tránsito y adopciones responsables.
“No es adoptar por adoptar. Hacemos seguimiento, exigimos castración y casa cerrada. Si no se cumplen las condiciones, el animal vuelve al refugio”, explicó.
También destacaron gestos positivos de vecinos que encontraron animales, los llevaron al veterinario y lograron darlos en adopción sin ingresarlos al refugio, mostrando que una comunidad educada y comprometida es posible.
Desde San Roque cerraron con un mensaje claro:
“Si ves maltrato y no denunciás, sos parte del problema. Animarse a denunciar es defender una vida”.







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