Más que una recopilación de recuerdos, la obra representa un testimonio de la historia de Chilecito y de las personas que contribuyeron a construir su identidad. Cada relato y cada imagen ayudan a preservar una memoria colectiva que forma parte de las raíces de la comunidad.
Con “Tona, la vida mía”, la historia de Esmeralda Páez encuentra nuevas formas de permanecer en el tiempo, reafirmando la importancia de reconocer a quienes, desde la cultura y el compromiso social, dejaron una marca en la vida de los chileciteños.
Porque conocer nuestras raíces también es una forma de mantenerlas vivas.