La llamada Noche de los Lápices comenzó con una serie de secuestros de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata, ocurridos entre el 16 y el 17 de septiembre de 1976.
Los jóvenes participaban en organizaciones estudiantiles y habían reclamado, entre otras demandas, por el boleto estudiantil. Fueron secuestrados por grupos vinculados al aparato represivo de la dictadura y trasladados a distintos centros clandestinos de detención.
Según los registros históricos, los estudiantes fueron sometidos a torturas y varios de ellos fueron asesinados o permanecen desaparecidos. Cuatro sobrevivientes pudieron posteriormente dar testimonio sobre lo ocurrido.
El episodio se convirtió en un símbolo de la persecución contra jóvenes y estudiantes durante el terrorismo de Estado y es recordado cada 16 de septiembre.