Entre sus principales disposiciones, el proyecto limita al tres por ciento la superficie rural que podrá encontrarse en manos extranjeras tanto a nivel provincial como departamental, e incorpora además un límite por nacionalidad para evitar procesos de concentración territorial.
Asimismo, prohíbe expresamente que personas o empresas extranjeras puedan adquirir, alquilar o acceder mediante concesiones a tierras ubicadas en franjas de seguridad de frontera, inmuebles que contengan ríos, acuíferos, nacientes o zonas de recarga hídrica, áreas naturales protegidas, reservas de biosfera, parques provinciales, zonas declaradas en emergencia ambiental, sitios arqueológicos y culturales, tierras destinadas a la agricultura familiar, programas de colonización estatal y espacios reservados para infraestructura pública o definidos como estratégicos por ley.
Como parte del sistema de control, el proyecto crea el Registro Único Provincial de Tierras Rurales, que tendrá la responsabilidad de fiscalizar y mantener actualizado el dominio rural de la provincia. Además, toda operación que involucre tierras rurales y sujetos extranjeros deberá contar previamente con un Certificado de Habilitación emitido por la autoridad de aplicación, condición indispensable para su validez e inscripción registral.
Sanciones
La propuesta también prevé un régimen de sanciones para quienes incumplan la normativa, que incluye la nulidad absoluta de las operaciones realizadas en infracción, multas de hasta el cincuenta por ciento del valor fiscal del inmueble y la obligación de desinvertir o vender las tierras adquiridas irregularmente en un plazo máximo de trescientos sesenta días. Asimismo, establece un relevamiento obligatorio de todos los actuales titulares extranjeros de tierras rurales dentro de los ciento ochenta días posteriores a la promulgación de la ley.
Con esta iniciativa, el Gobierno de La Rioja busca consolidar un marco jurídico que preserve el dominio provincial sobre el territorio rural, garantice la protección de los recursos hídricos y ambientales, fortalezca la producción local y asegure que el aprovechamiento de la tierra responda al interés público y al desarrollo estratégico de la provincia, en un escenario nacional donde la discusión sobre la propiedad de la tierra ocupa un lugar central en la agenda política.