Saltó a la fama a fines de los años 60 con su versión de “With a Little Help from My Friends”, que lo llevó a presentarse en el legendario festival de Woodstock. Desde entonces, su voz rota y cargada de emoción se volvió sinónimo de autenticidad y sentimiento.
A lo largo de su carrera, Joe Cocker demostró que no hacía falta ser perfecto para emocionar: alcanzaba con cantar desde el alma. Sus canciones atravesaron generaciones y hoy siguen sonando en playlists, radios y escenarios de todo el mundo.
Joe Cocker se fue, pero su voz sigue viva, recordándonos que la música también se siente, se sufre y se celebra