Luca llegó al país escapando de sus propios fantasmas y encontró en la música una forma de decir lo que muchos jóvenes sentían. Con Sumo mezcló rock, punk, reggae y new wave, cantó en inglés, español e italiano, y dejó canciones que hoy siguen sonando como himnos de libertad y rebeldía.
Su muerte, a los 34 años, fue un golpe durísimo para la escena musical, pero su legado sigue vivo. De Sumo nacieron bandas clave como Divididos y Las Pelotas, y una actitud que todavía inspira a quienes ven en el rock una manera de expresarse sin reglas.
Luca Prodan no buscó ser un ídolo, pero terminó siendo una leyenda. Su voz rasposa, su mirada desafiante y su música siguen gritando lo mismo: ser libre, aunque duela.