Ese día, el inventor y pionero francés Charles-Émile Reynaud presentó en el Museo Grévin sus Pantomimas Luminosas, un espectáculo considerado un antecedente fundamental del cine animado. El programa incluía obras como Pauvre Pierrot, Clown et ses chiens y Un bon bock.
Reynaud desarrolló el Teatro Óptico, un sistema de lentes, espejos y mecanismos que permitía proyectar imágenes dibujadas en movimiento sobre una pantalla. Su trabajo fue clave en la historia de la animación y anticipó una revolución que, con el paso del tiempo, incorporaría nuevas técnicas y tecnologías.
Más de un siglo después, la animación está presente en películas, series, videojuegos y contenidos digitales. Desde los dibujos tradicionales hasta las producciones realizadas por computadora, este arte continúa combinando creatividad, tecnología e imaginación para contar historias que atraviesan generaciones.