Durante siglos, los burros cumplieron un rol fundamental en las tareas rurales, el transporte y el trabajo en zonas agrícolas, especialmente en regiones del interior donde fueron compañeros inseparables de muchas familias y trabajadores.
A pesar de su enorme aporte, distintas organizaciones dedicadas a la protección animal advierten que los burros continúan siendo víctimas de abandono, maltrato y explotación en varios países, por lo que esta jornada también busca generar conciencia sobre el respeto y cuidado que merecen.
En provincias del norte argentino y zonas rurales de La Rioja, el burro sigue formando parte del paisaje cotidiano y de la identidad cultural de muchas comunidades, donde todavía es utilizado para actividades tradicionales y rurales.
La fecha invita además a reflexionar sobre la necesidad de preservar las especies domésticas y reconocer el vínculo histórico que los animales han tenido con el desarrollo de las sociedades.