El primer sello apareció en Inglaterra en 1840 y se llamó “Penny Black”. Antes, el que recibía la carta tenía que pagar. Con el sello, el que la enviaba pagaba antes y listo: carta en camino.
En Argentina los sellos se volvieron parte de nuestra cultura: hay de paisajes, animales, próceres, fechas importantes y mucho más. Por eso muchos los coleccionan y nació la filatelia, un hobby que todavía sigue vivo.
Aunque ya no usemos tantas cartas, los sellos siguen teniendo magia: representan la emoción de esperar algo, abrir un sobre y sentir que alguien pensó en vos.
Porque sí: detrás de cada sello siempre hay una historia.